Evasión o Victoria

Parece mentira que la mejor película de fútbol jamás hecha la haya tenido que dirigir un estadounidense y la protagonizara Sylvester Stallone.
Así es. John Houston supo captar en 1981 todo el sinsentido del fútbol en una historia ambientada en la Segunda Guerra Mundial, recreando un encuentro entre la selección nazi y un grupo de futbolistas aliados capturados en campos de concentración.
Los aliados son obligados a participar en el partido, que se celebra en el estadio Des Colombes en París (en realidad es Hungría), ante una muchedumbre de ciudadanos franceses ocupados (en el sentido más desagradable de la palabra). En un momento de la película (en el descanso del partido, qué demonios) son obligados a decidir entre su propia libertad, escapando a través de las cloacas que dan al Sena, o continuar jugando, con la esperanza de derrotar a los alemanes. Por si alguno no se da cuenta, los alemanes son los malos: visten de negro y les ayudan los árbitros.
¿Dónde me coloco en un corner?
Pasando por alto el hecho de que Stallone se convierta en Iker Casillas de la noche a la mañana, la película cuenta con el aliciente de ver a Pelé (que coreografió las jugadas), Ardiles, Bobby Moore, Summerbee y otros grandes del balón interpretando a los aliados. Ardiles deslumbra con un sombrero de tacón a un defensa alemán y Pelé, al que lesionan, se marca un gol de chilena (siendo brasileño es ciertamente paradójico) que merecería por sí solo el precio del alquiler.
Por si alguno no la ha visto aún, no desvelaré el final. Sólo diré que el que ha jugado la entenderá, como la regla del fuera de juego.
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